Leyenda del Fraile Dormido
Los frailes limosneros que provenían del Convento de Charcas, realizaban constantemente viajes a Catorce, La Maroma, Matehuala y Laureles, en los que recogían los diezmos que la iglesia recibía en aquella época, que tentaban la codicia de los facinerosos y haciendo a un lado el respeto y la veneración con que se veía a todos los que portaban traje talar, espiaron la ocasión de dar un buen golpe, puesto que el botín era codiciable; cuando decidieron en asalto, sólo uno de los frailes limosneros realizaban el viaje acostumbrado, los asaltantes prepararon la emboscada, asesinando su piedad al fraile, enterrando su cuerpo en una cueva, sin dejar huella alguna de su crimen.
Al pasar los días, más se comentaba de la desesperación del fraile limosnero, pero, pasó el tiempo y casi se olvidaron del acontecimiento, cuando empezaron a circular las versiones de que en el cerro del Divisadero se aparecía un fraile que con ademán suplicante, llamaba a los transeúntes y mostraba una cavidad practicada en un peñascal del cerro que estaba mal cubierto con piedras.
Se dio aviso a las autoridades y se desenterró el cuerpo del fraile y después se le dio Santa sepultura, a partir de entonces el cerro tomó forma del cuerpo tendido del fraile, que desde entonces descansa dormido en paz. |