La ruta de Xavier Mina
Martín Xavier Mina y Larrea nació en la población de Otano, cercana a Pamplona, España, el 1 de julio de 1789. Guerrillero contra la invasión napoleónica en España; preso y liberado en Francia, promotor de una conjura antimonárquica para restablecer el régimen constitucional, prófugo y exilado en Londres desembarca en Norfolk, Estados Unidos, el 30 de junio de 1816, con el plan de organizar una expedición “a fin de cooperar en la emancipación de América.” En carta fechada el 9 de septiembre de ese año, Mina escribe:
“El grito de todos los españoles capaces de raciocinio y de los innumerables que han emigrado, es que en América ha de conquistarse la libertad de la España {…] México es el corazón del coloso, y es de quien debemos procurar con más ahínco la independencia. He jurado morir o conseguirla…”
Después de muchas dificultades incluyendo delaciones, detenciones e intentos frustrados de establecer contacto con Guadalupe Victoria y otros insurgentes, Mina –habiendo estado en Puerto Príncipe y Galvestone– sale de Orleáns y desembarca en la boca del río Soto la Marina, Tamaulipas, el 21 de abril de 1817. Lo acompañan oficiales españoles, franceses, alemanes, italianos e ingleses.

Mientras parte de su expedición permanece en Soto la Marina, Mina y doscientos hombres se dirigen al Bajío para enlazar con el movimiento insurgente. Seguidas muy de cerca, las fuerzas de Mina son exigidas a combate por el ejército realista en Valle del Maíz, San Luis Potosí. Mina toma la iniciativa, contraataca, derrota y dispersa a los realistas luego de lo cual ocupa la población el 8 de junio de 1817.
Pocos días después, en la hacienda de Peotillos, Mina recibe informes de que el ejército realista continúa en su búsqueda y se halla cerca. Sin demora dispone marchar a su encuentro. No obstante la superioridad numérica de los realistas, resultan derrotados. Acerca de este hecho, el capitán Potter miembro de la expedición libertadora escribió: el éxito de Mina, sobre efectivos diez veces más numerosos, fue el de una fuerza pequeña pero altamente eficiente, mandada con habilidad consumada y ayudada por la suerte.
La siguiente parada de las tropas al mando de Mina, fue Real de Pinos, población de Zacatecas tomada de manera sorpresiva e incruenta. En tanto, el virrey Apodaca, presa de la inquietud por el avance de Mina, moviliza todas las fuerzas disponibles en el centro de la Nueva España; asimismo, declara al guerrillero: “sacrílego, malvado, enemigo de la religión, traidor a su patria y a su rey” y ofrece “500 pesos a quien lo entregue y 150 por cada uno de sus compañeros”.
Por fin el 24 de junio de 1817, Mina hace contacto con Pedro Moreno, insurgente que operaba en la región de Lagos y la sierra de Comanja, donde ocupaba el fuerte del Sombrero. Acerca de la situación que vivía el movimiento insurgente por aquella época, el coronel Bradburn –otro expedicionario de Mina– comenta: “La causa de la revolución en México se estaba desvaneciendo y su jefatura había caído en manos de hombres muy inferiores a los primeros jefes. La muerte de Morelos y la disolución del Congreso que él había creado, puso fin a la colaboración sistemática e inteligente entre los líderes insurgentes, que ahora estaban y actuaban en forma separada. A uno de estos grupos se unió Mina”.
Desde la llegada de Mina al Sombrero hasta el sitio y la caída del fuerte transcurrió mes y medio, lapso que incluye varias acciones militares así como labores destinadas a la preparación y el arreglo de las defensas del lugar. En San Juan de los Llanos, Mina, Moreno y Encarnación Ortiz atacan al ejército realista propinándole severa derrota; asimismo, obtienen provisiones y dinero de la hacienda del Jaral. De regreso al Sombrero se entrevista con José Antonio Torres y dos vocales del la Junta de Jaujilla, con ellos acuerda coordinar esfuerzos para “ir en derechura a la capital”.
En León se presenta el primer fracaso de Mina; su intento de tomar la población deviene en revés con bajas significativas, más de cien entre muertos y heridos. Este suceso estimula el despliegue de fuerzas realistas en torno al Sombrero: 3 500 efectivos y 14 piezas de artillería. Bajo asedio, Mina logra salir e intenta organizar un contraataque desde el fuerte de Los Remedios, donde se entera de la caída del Sombrero.
Exhaustos –luego de 19 días y dos tentativas de asalto por los realistas– los sitiados resolvieron abandonar el fuerte del Sombrero con resultados desastrosos. Salvo Moreno y unos 50 o 60 más que escaparon, los demás fueron apresados. Todos los enfermos y heridos fueron fusilados y los que quedaron en calidad de prisioneros trabajaron durante tres días en demoler la fortaleza. Concluida esta operación, murieron del mismo modo.
Hasta la fortificación de Los Remedios –dirigida por el padre Torres– llega el jefe realista Liñán en persecución de Mina. Para enfrentar su acoso se refuerzan las defensas; luego, Mina decide hostilizar al enemigo en los caminos aledaños. Seis mil realistas sitian el fuerte el 27 de agosto de 1817; en tanto, Mina toma y quema la hacienda fortificada El Bizcocho.
En los primeros días de septiembre, Mina se lanza sobre San Luis de la Paz; después de cuatro días de combates, los realistas se rinden y la plaza queda a disposición de los insurgentes. La mayor parte de los prisioneros se unen a Mina; el resto es puesto en libertad.
Xavier Mina establece su cuartel general en Valle de Santiago; allí reorganiza sus tropas y dificulta el abastecimiento de los sitiadores del fuerte de Los Remedios. Cuando Mina cree llegado el momento adecuado para romper desde fuera el sitio a Los Remedios, ataca a los realistas en la hacienda de La Caja sin lograr su objetivo.
Habiendo permanecido unos días en la fortaleza de Jaujilla, donde redacta una proclama, Xavier Mina llega a Puruándiro, ahí es recibido con regocijo por sus habitantes. Luego de cuidadosos preparativos, entra sigilosamente a la ciudad de Guanajuato la madrugada del 24 de octubre de 1817. Descubierta la columna expedicionaria cunde la confusión ocasionando su desbandada.
Frustrada la toma de Guanajuato, Xavier Mina se dirige al rancho El Venadito con el fin de descansar. Enterado de lo anterior, el coronel Orrantia, con quinientos hombres ataca por sorpresa El Venadito. En la acción muere Pedro Moreno. Engrillado, Mina es llevado al cerro del Bellaco donde es fusilado el 11 de noviembre.
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